TEORIAS

Publicado en General el 20 de Enero, 2008, 4:49 por Susi8255

Tengo una teoría. Es algo atrevida, y sin contrastar empírica y científicamente. Pero es una teoría. Dice así "visto lo visto, los dos tercios de la Humanidad son salvajes, aunque tengan televisor de plasama último modelo".
¿En qué me baso, podéis preguntarme, para hacer tal aseveración?
Pues en la observación del mundo que me rodea. No vamos a ponernos en lo evidente, dramático y espeluznante como son las guerras, la pornografía infantil, la trata de mujeres, la creación de nuevas enfermedades para que los laboratorios farmacéuticos ganen más pasta, la expoliación desmesurada de los recursos naturales, la corrupción en las altas esferas, la adoración al Dios Dinero, y algunas más que me dejo.
No, vamos a la vida cotidiana, al día a día, al vecino de al lado.
Vamos al marido que maltrata a su mujer, físicamente (o sea, que la pega) y psicológicamente (o sea que la humilla); vamos al padre que concibió a sus hijos porque concebir es una consecuencia de meterla hasta el fondo y derramar el esperma, pero que de padre no tiene ni la "p" porque le importan un comino y quiere ocuparse sólo de lo que le interesa a él, no a sus hijos.
Vamos a la mujer envidiosa y arpía, que quiere controlar la vida de todos aquellos a los que considera "suyos", y les chantajea emocionalmente, los manipula y los ahoga en su mar de mediocridades y pequeñeces.
Vamos a los vagos de corazón, que van a trabajar porque no les queda otro remedio y les importa un nabo hacerlo bien, aunque las consecuencias de ello perjudiquen a otros.
Vamos a los egoístas que no son capaces de ver más allá de su ombligo, pero que tienen inteligencia y la usan para sus fines, usando y pisando al que haga falta.
Vamos a aquel que se deja la puerta del ascensor abierta porque ni se fija ni le importa que otro tenga que subir a pie por que él es un negado. Negado para vivir en compañía de otros.
Vamos a los que como deporte nacional no tienen el "fúrbol" sino la crítica y el despellejar a todo aquel que se pone en su punto de mira.
Vamos a los que se creen que tienen la Verdad y como en el pasado la Santa Inquisición, pasan por la hoguera todo bicho viviente que piense diferente.
Vamos a los que por no tolerar, no toleran ni a su cara en el espejo, pero que de boquilla son "abiertos" y todo es muy bonito mientras no le toquen sus esquemas.
Vamos a los mentirosos, no por salvarse de algo, sino por batir el récord de liantes sólo para ver que se estropea.
Vamos a los que maltratan a los animales indefensos, no sólo con las barbaries físicas que a veces salen en las noticias, sino des-responsabilizandose de su cuidado y protección, aunque sea para acabar comiéndonoslos.
Vamos a los violentos, que sueltan improperios a la primera de cambio, y puñetazos si se puede (o sea, que el otro sea más pequeño que él).
Vamos a los cobardes, que tiran la piedra y esconden la mano. En la oficina, en el taller, en la mina, en el ministerio y en el hospital. Que renuncian a los que les quieren por cubrirse (casi siempre económicamente) y porque el amor no se ve, como el dinero, ni sirve para nada.
Vamos a los "inocentes", que nunca son ellos los que hacen algo mal, siempre es Otro.
Y no vamos más, porque es cansado ver tanta miseria. Como han pasado los siglos y aunque mandemos sondas a otras galaxias, se pueda operar a un feto en la barriga de la madre, y puedan localizarnos por GPS en el culo del mundo, aún no hemos aprendido que no somos ni la especie dominante ni a vivir unos junto a otros.
Pero como todo, esto también tiene otra cara.
Todos esos también son personas. Con capacidad para amar de verdad, para crear y construir, para gozar, para ejercer su libertad lícita, para vivir y para morir con dignidad. El problema es que no se han enterado. Eso será, como decía MikiMoto, que todos somos personas, pero sólo algunos somos personas humanas.
Así que para los que no somos salvajes, tenemos un trabajo extra: ser capaces de no dejarnos influir por esto y separar los actos de las personas de lo que son las personas. No caer en sus trampas. No juzgar, no criticar, ser impecables con las palabras y con los actos. Ver su verdadera esencia auqnue sea con un microscopio electrónico (de esos que ven hasta los átomos bailando alrededor del núcleo).
Y educarlos. Porque los salvajes dejan de serlo cuando la educación los civiliza.
Y no existe mejor modo de educar que predicando con el ejemplo. Por eso hemos de ser abanderados de la tolerancia, con lo tolerable, y justicieros (o como dicen ahora, "tolerancia cero") con los que no se ganen su humanidad. Leales a las verdades universales, al amor, a la libertad. Valientes y con coraje para atrevernos a vivir (hay una frase que dice que la vida es arriesgada y que el peor riesgo es no arriesgarse a vivirla) manteniendo nuestra dignidad y no creyendo las mentiras que nos cuentan. Cooperando con los demás para que las cosas cambien. Dejando de creer que si unos ganan, otros pierden y empezar a creer que todos podemos ganar.
Diciéndolo a los cuatro vientos, haciéndolo todos los días de nuestra vida a pesar de que a veces resulte insostenible, buscando a otros que sean como nosotros para que unidos podamos más.
Conmoviéndonos con los milagros de la vida que pasan a nuestro lado, a cada instante.
Porque todo tiene más de una explicación, porque aspiramos a lo mejor de lo mejor, porque estamos vivos, porque amamos...